Ébola

La enfermedad por el virus del Ébola (EVE) o fiebre hemorrágica del Ébola (EHF) es una enfermedad hemorrágica de contagio viral en la que el afectado padece de fiebre, dolor muscular, diarrea, vómitos, dolor de garganta y disminución de la función hepática, con la particularidad de presentar sangrado tanto interno, como externo.

El Ébola es una de las enfermedades más mortales del mundo matando del 50% al 90% de sus infectados.

 

Historia

Los primeros casos se identificaron en 1976 en la región de Nzara, al Sur de Sudan, resultando infectadas unas 284 personas, aunque no se identificaría la nueva enfermedad hasta el segundo brote de ese mismo año en una pequeña región al norte de la Republica Democrática del Congo. El nombre del virus fue colocado en honor al Rio Ébola en el Congo.

Hasta finales del siglo XX, el virus se mantuvo endémico, fue hasta comienzos de los 2000 cuando vio un resurgimiento y notable expansión por gran parte de África.

 

Transmisión

El Ébola se compone por cuatro de cinco virus del género Ebolavirus, de estructura celular infecciosa y altamente viral, su transmisión es a través del contacto con fluidos corporales de una persona infectada, ya sea saliva, sangre, sudor, heces, vomito, orina, semen, etc, de aquí que el virus sea altamente infeccioso, transmitiéndose fácilmente de persona a persona.

Hay estudios que afirman que el Ébola puede propagarse mediante la transmisión de saliva de animales salvajes portadores del virus, de hecho se presume que tiene su origen del contacto de animales con humanos. El consumo de animales infectados como el antílope, varias especies de monos y el murciélago frugívoro puede infectar a los humanos.

 

Diagnostico

Este se lleva a cabo de dos formas, mediante la prueba de laboratorio realizando recuento de plaquetas y disminución de glóbulos blancos y con un diagnóstico diferencial, que requiere de pruebas extensas debido a la similitud de síntomas con otras enfermedades como la malaria y el dengue.

 

Tratamiento

Existe una vacuna contra el Ébola, rVSV-ZEBOV, aprobada en los Estados Unidos en diciembre de 2019, sin embargo para este tipo de virus el mejor tratamiento es la prevención; hervir el agua, no consumir carne de animales salvajes y asistir a jornadas de desinfección masiva. Si una persona contrae la enfermedad es probable que deba ser internada en una unidad de cuidados intensivos, debido a la insuficiencia renal y hepática que produce el virus.